Es el tipo de receta que cocinas un martes cualquiera sin pensarlo dos veces — y que terminas repitiendo la semana siguiente porque todos piden más. Una sola sartén, veinticinco minutos, y un resultado que sabe mucho más elaborado de lo que realmente cuesta hacer.
La base es simple: pechugas de pollo doradas, luego cocinadas a fuego lento en una salsa cremosa con ajo y espinacas frescas. El secreto está en no apurar la cocción del pollo — déjalo dorar tranquilamente para que la salsa se integre bien con lo que queda en el fondo de la sartén.
Ingredientes
- 4 pechugas de pollo
- 2 cdas de mantequilla
- 3 dientes de ajo, picados
- 1 taza de crema espesa
- 3 tazas de espinaca fresca
- ½ taza de parmesano rallado
- Sal, pimienta, paprika
Pasos
- Sazonar y dorar el pollo 6-7 min por lado. Reservar.
- Sofreír el ajo en la misma mantequilla, 30 segundos.
- Añadir la crema y el parmesano, dejar espesar.
- Añadir la espinaca hasta que se marchite.
- Regresar el pollo, calentar 3-4 minutos. Servir.
Nuestros consejos
Esta receta se congela muy bien — prepara una porción doble y guarda la mitad para una semana más ocupada. Si la salsa queda muy espesa al recalentar, agrégale un poco de caldo de pollo en vez de agua, para no diluir el sabor.